Hablar con José Antonio Figueroa es hablar de fuego en su sentido más profundo: técnica, instinto, memoria, oficio y una forma de estar en el mundo. Campeón del mundo de asadores y una de las voces con más personalidad dentro de la cocina a la brasa, Figueroa entiende el humo y la leña no solo como herramientas de cocina, sino como un lenguaje propio. En esta entrevista repasa sus orígenes, su manera de entender el asado, el momento profesional que atraviesa y el nacimiento de Ritual BBQ, un proyecto con el que quiere llevar la experiencia del fuego mucho más allá de un catering convencional.
El fuego como origen, lenguaje y forma de vida
- Para quien todavía no te conozca a fondo, ¿quién es José Antonio Figueroa y cómo empieza tu relación con el mundo del fuego y la cocina a la brasa?
Soy alguien que sencillamente no entiende la vida sin sentir el aroma a humo de una leña encendida y el calor de unas brasas. Es algo tan parte de mí y muy cómico algunas veces cuando en casa mi familia me dicen: YA ESTAS CON OLOR HUMO!!! a lo que yo siempre respondo riendo «es mi perfume amaderado» jajajajajaj
Mi relación con el fuego empezó como un juego, cocinando para mis amigos cuando apenas éramos unos niños, luego con el paso de los años fui entendiendo lo que es el respeto por el producto que tocaba poner en una parrilla y la paciencia que exige la brasa. Empecé buscando el punto perfecto de la carne y terminé encontrando una forma de vida. Para mí, el fuego y el humo son los ingredientes principales, lo que le da alma a todo lo demás.
- Has logrado convertirte en campeón del mundo de asadores. ¿Qué hay detrás de ese título y qué te ha enseñado el camino hasta llegar ahí?
Detrás de ese título hay muchos kilómetros recorridos, miles de kilos de leña encendida, muchas personas de las cuales aprendí muchísimo, pero sobre todo, mucha humildad. El camino hasta ahí me ha enseñado que el fuego no se domina, se entiende. Ser campeón en un mundial de asadores no es solo sacar un plato perfecto; es la suma de técnica, precisión y ese ‘sexto sentido’ que solo te dan los años frente a la parrilla. Se trata de conectar con la brasa, respetar los tiempos que se practican muchas veces y ponerle el corazón a cada pieza que toca el hierro sobre una brasa con su temperatura óptima, pero también es entender que cada asado es un desafío único donde el fuego siempre tiene la última palabra. Si lo dejas sin atención, se muere, y si lo apuras, te quema. En conclusión «respeto y paciencia»
- En tu caso, el fuego no parece solo una técnica, sino una forma de entender la cocina. ¿Qué significa para ti cocinar a la brasa?
Para mí, cocinar a la brasa significa volver a la raíz, a lo primitivo, a nuestros ancestros. Es recuperar ese sabor a humo y leña que todos tenemos grabado en el recuerdo; la forma más pura y honesta de transformar un alimento.
Pero también es pura adrenalina. Esa sensación de trabajar con el calor directo y la satisfacción de ver cómo el fuego aporta una textura y un aroma que ninguna otra cocina en el mundo puede imitar. Con el fuego tienes un poder de transformación increíble: puedes llegar a quemar un vegetal y generar un sabor y una complejidad que, sencillamente, es imposible de crear en una cocina convencional, o darle es toque de quemado a una masa de pan o la caramelización de azúcares de algunos postres que elevan su sabor a otro nivel.

De la experiencia acumulada al nacimiento de Ritual BBQ
- Después de una trayectoria tan potente en el mundo del asado, ¿en qué momento profesional sientes que estás ahora?
Me siento en mi punto de cocción, «al punto jugoso» el ideal digamos…jajjajaja
Tengo la experiencia acumulada de años de errores y aciertos, pero conservo la curiosidad del primer día. Estoy en un momento de expansión creativa, donde nunca dejo de aprender cosas nuevas y con ganas de llevar el concepto del asado un paso más allá de lo que la gente siempre espera.
- Ahora estás impulsando Ritual BBQ, tu nueva empresa de BBQ Catering. ¿Cómo nace este proyecto y qué queréis ofrecer que no ofrezca un catering convencional?
RITUAL BBQ no nace como un negocio más; es la evolución lógica de una vida dedicada al fuego. Mi historia no empieza en una cocina, sino mucho antes, en el taller de herrería de mi abuelo y luego de mi padre en Tucumán-Argentina. Allí el fuego no era solo calor: era una herramienta, era el oficio de la familia y sobre todo, respeto. Esa es mi base. Después vinieron las brasas, los viajes y los títulos, pero siempre desde la calle y el humo, no desde la teoría.
Al llegar a España y tras unos tropiezos que casi me costaron la vida, el destino me forjó a conocer y a unirme a Juan Manuel Benayas, y el proyecto se potenció de una forma increíble. Somos dos mundos que se complementan a la perfección: yo aporto la técnica, la identidad y la narrativa internacional. Juan aporta la estructura, la logística y los recursos de una vida ligada al carbón, a los fuegos y a sus libros.
Luego lo que nos diferencia es que no vendemos comida, creamos experiencias. Un catering convencional te sirve un plato; nosotros te servimos un momento donde el fuego, el aroma y la puesta en escena hacen que el cliente viva algo que no podrá olvidar.

- El nombre de Ritual BBQ ya marca una intención muy clara. ¿Qué experiencia queréis crear alrededor del fuego y qué identidad tiene la marca?
El nombre no es casualidad: un Ritual implica repetición, pero con significado. Queremos que cada evento tenga el mismo respeto y la misma intensidad. Nuestra identidad se basa en tres pilares fundamentales: el fuego como identidad, la parrilla y los hierros como espectáculo y la experiencia como producto. No se trata solo de tirar carne a las parrillas. Se trata de prender el fuego con intención, darle ese cariño que necesita y cuidar los tiempos para que la gente interactúe con nosotros.
La conexión con Juan Manuel es mística. Tenemos historias y formas de pensar tan parecidas que siento que el destino nos cruzó para escribir una historia que apenas está empezando sus primeras páginas. La marca tiene esa fuerza: es honesta, es potente y tiene ese aura de algo ancestral llevado a la máxima profesionalidad. Presiento que Ritual BBQ va a ser algo muy grande en muy poco tiempo; es una energía que se siente en cuanto encendemos la primera chispa.
El presente de la brasa y la ambición de futuro
- El sector BBQ está viviendo un gran momento, pero también es más exigente que nunca. ¿Cómo ves la evolución de la cocina a la brasa y hacia dónde crees que va?
El sector ha dado un salto gigante. Especialmente tras la pandemia de 2020, vivimos una evolución increíble; la gente volvió a valorar lo auténtico y el fuego se puso en el centro de todo. Pero lo que más me entusiasma de esta evolución es ver cómo se han roto barreras: hoy la mujer tiene una presencia rotunda y necesaria en el mundo de los fuegos, y eso es algo magnífico. En las competiciones internacionales ya es habitual ver equipos femeninos compitiendo a un nivel superlativo, y en los grandes restaurantes —como ocurre en Piantao— vemos a mujeres al frente de las parrillas con una maestría total.
Además, el crecimiento de las asociaciones y federaciones de asadores está profesionalizando el sector de una manera muy sana. Todos compartimos una misma filosofía que va más allá de la técnica, un lema que nos une a nivel mundial: Fuego, Comida, Amistad y Diversión. La cocina a la brasa se dirige hacia un lugar donde la excelencia técnica se mezcla con la comunidad. Ya no solo buscamos comer bien, buscamos celebrar la vida alrededor de las brasas.
- Mirando al futuro, ¿cuáles son tus objetivos tanto a nivel personal como con Ritual BBQ? ¿Qué te gustaría construir en los próximos años?
A nivel personal, seguir aprendiendo; el fuego nunca deja de enseñarte. Con Ritual BBQ, el objetivo es convertirnos en el referente del catering de brasas a nivel nacional. Quiero construir experiencias que la gente recuerde años después.
Mi sueño es que, cuando alguien piense en un evento inolvidable alrededor del fuego, el primer nombre que le venga a la cabeza sea RITUAL BBQ CATERING.











