Iván creó Fuego Social a partir de una idea sencilla: el asado puede ser mucho más que una comida. Para quienes viven lejos de casa, sentarse alrededor del fuego puede convertirse en una forma natural de conocer gente, crear comunidad y sentirse un poco más acompañados. Su plataforma conecta anfitriones e invitados en distintos lugares del mundo para compartir asados donde la carne importa, pero la mesa importa mucho más.
Fuego Social: del asado entre amigos a una comunidad global
- ¿Cuál es esa historia o momento que te hizo decir: «tengo que crear una plataforma para que esto pase»? ¿Cómo pasaste de la idea del asado entre amigos a querer llevarlo a un plano global?
La idea nació de vivir fuera y darme cuenta de lo difícil que es construir tu círculo de gente cuando llegás a un país nuevo. Quizás lo más difícil parece ser conseguir trabajo o encontrar casa, pero muchas veces eso es lo primero que uno resuelve. Los amigos llegan mucho más tarde y, al final, son ellos los que muchas veces marcan la diferencia entre quedarse o volverse.
Ni el clima, ni la gastronomía, ni la ciudad. El círculo es lo que te sostiene o lo que te devuelve a casa. Y empecé a ver algo una y otra vez: cada vez que organizábamos un asado, personas que no se conocían de absolutamente nada terminaban conectando de una forma muy natural. Ahí entendí que quizás el asado argentino era una de las mejores herramientas que teníamos para ayudar a que eso pase.
- Vivimos en la era de las aplicaciones de delivery que nos aíslan y nos invitan a comer frente a una pantalla. ¿Es Fuego Social un intento consciente de rebelarse contra ese modelo de consumo solitario?
No sé si lo llamaría rebelarse, pero sí recuperar algo que para nosotros siempre fue muy natural. En Argentina el asado nunca fue solamente comida. Es la excusa para juntarse, para ponerse al día, para presentar amigos o simplemente para pasar un domingo entero con gente que querés.
Hoy tenemos muchas herramientas que nos hacen la vida más cómoda, pero quizás un poco menos compartida. Fuego Social intenta usar la tecnología para conseguir exactamente lo contrario: que la gente se junte más.
- ¿Cómo definirías la propuesta de valor de Fuego Social? ¿Qué es lo que hace que una persona elija sentarse en una mesa con desconocidos a través de tu web en lugar de ir a un restaurante?
Fuego Social es un marketplace donde cualquier anfitrión puede publicar un asado y cualquier persona puede reservar su lugar y sumarse, esté en la ciudad del mundo que esté.
Lo interesante es que la mayoría de las veces no son grupos de amigos que ya se conocen, sino personas individuales que tienen ganas de conocer gente y compartir un buen asado. Al final terminás con una mesa de diez, veinte o treinta desconocidos que pasan varias horas alrededor del fuego, comiendo, hablando y conectando de una forma muy natural.
Y eso es muy distinto a un restaurante. En un restaurante sos cliente. En un asado terminás siendo parte de la mesa.

Cuando la parrilla se convierte en punto de encuentro
- El asado es un ritual muy cultural y a veces muy personal. ¿Cómo logras mantener esa esencia «casera» y auténtica cuando le añades una plataforma tecnológica y una transacción de por medio?
Porque la tecnología dura muy poco. Fuego Social sirve para descubrir un asado, reservar tu lugar y generar confianza entre personas que todavía no se conocen.
Pero una vez que llegás, ya no hay plataforma. Hay una casa, una parrilla, un anfitrión y gente compartiendo una mesa. Y justamente lo lindo es que cada asado es distinto porque cada anfitrión es distinto.
- ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de la comunidad que se está formando? ¿Hay alguna anécdota de personas que se hayan conocido en un asado y que te haya hecho pensar: «valió la pena crear esto»?
Lo que más me sorprendió fue darme cuenta de que no importa en qué país estés, el sentimiento es siempre el mismo. Me empezaron a escribir de todas partes del planeta personas que extrañaban el asado, pero sobre todo lo que pasa alrededor de ese tipo de evento.
Me hablaron desde Islandia, Nueva Zelanda, Panamá, México, Dinamarca, Turquía… y todavía no lo puedo creer. Al final, cambiás de país, de idioma, de clima y de rutina, pero hay algo que se repite: todos extrañamos esa mesa larga, esas horas alrededor del fuego y esa sensación de estar con gente que te hace sentir un poco más en casa.
- A veces, las mejores experiencias ocurren cuando no todo sale perfecto. ¿Cómo manejas la expectativa? ¿Qué peso tienen las valoraciones de los usuarios para asegurar que la hospitalidad siga siendo el centro de todo?
El asado es un evento muy artesanal y las imperfecciones forman parte de la experiencia desde el principio.
No a todo el mundo le gusta la carne al mismo punto, la gastronomía no es igual en todas las casas y cada anfitrión tiene su manera de hacer las cosas, sus tiempos y sus costumbres.
Y eso también está bueno. Parte de sentarte en la mesa de otra persona es descubrir una forma distinta de hacer un asado, probar algo nuevo o volver a tener la discusión eterna sobre cuál es el punto correcto de la carne.
- Para alguien que está leyendo esto y piensa: «me gustaría ser anfitrión, pero no sé si soy un experto parrillero», ¿qué le dirías? ¿Qué es lo que realmente hace que un anfitrión tenga éxito en la plataforma?
Que probablemente ya esté más preparado de lo que piensa.
Los mejores anfitriones no son necesariamente los que mejor cocinan, sino los que disfrutan recibiendo gente y haciendo que todos se sientan cómodos. Al final la gente suele acordarse mucho más de cómo se sintió en ese asado que del punto exacto de la carne.

El fuego como idioma universal
- Entiendo que la seguridad y la confianza son los cimientos de Fuego Social. ¿Cómo trabajáis para que tanto el anfitrión como el comensal se sientan cómodos desde el primer momento?
La confianza es probablemente lo más importante en un proyecto así. Por eso trabajamos con perfiles, valoraciones y distintas herramientas para que tanto anfitriones como invitados sepan con quién van a compartir la experiencia.
Pero también creemos mucho en la comunidad. Cuando las personas sienten que forman parte de algo, normalmente cuidan mucho más la experiencia de los demás.
- Fuego Social está creciendo en distintas partes del mundo. ¿Has notado diferencias en cómo se vive el ritual del fuego según el país o la cultura, o el asado es, al final, un lenguaje universal?
Cambian los cortes, cambia lo que se pone sobre la parrilla y cambian algunas costumbres, pero las ganas de juntarse alrededor de una mesa son bastante universales.
Lo que sí creo que es muy argentino es la forma de vivir el asado. Para nosotros nunca fue solamente comida. Es tiempo, sobremesa, conversación y amigos. Y justamente eso es lo que queremos llevar a otros lugares.
- ¿Cómo te gustaría ver Fuego Social dentro de unos años? ¿Qué impacto te gustaría que tuviera en la forma en que viajamos y conectamos con los demás?
Me gustaría que cuando un argentino llegue a vivir al extranjero piense en Fuego Social como una forma de conocer gente y ampliar su círculo.
Porque emigrar no es solamente encontrar trabajo o un sitio donde vivir. También es encontrar tu gente. Ese grupo para hacer un asado un domingo, ver un partido o simplemente tomar una cerveza después del trabajo.
Si conseguimos que a alguien se le haga un poco más fácil quedarse en un país nuevo gracias a las amistades y conexiones que nacieron alrededor de un asado, para mí ya habrá valido la pena.
- Si tuvieras que invitar a cualquier persona del mundo (famosa o no) a un asado en Fuego Social, ¿a quién sentarías a tu mesa y qué corte de carne elegirías para ese encuentro?
Probablemente invitaría a Migue Granados o a Luisito Comunica. Los digo por poner dos nombres conocidos, pero me da la sensación de que son de esas personas con las que el asado se eleva por la calidad de la gente que hay alrededor de la mesa y la carne pasa a un segundo plano.
Pero si pudiera elegir de verdad, seguramente invitaría a mi grupo de amigos de Argentina, que los tengo lejos, y los sentaría en el evento de Fuego Social más cerca de mi casa.
Al final, el mejor asado nunca es el que tiene la mejor carne. Es el que tiene la mejor mesa.











